VINILA VON BISMARK

Fue hace algo más de un año cuando Vinila Von Bismark, tras culminar su etapa en el espectáculo “The Hole” y “tomarse un kit kat”, nos presentaba su tercer trabajo discográfico bajo el nombre de “Motel llamado mentira”. Con éste, la polifacética artista quería tomar mayor contacto con Irene, su verdadero nombre tras la máscara, protagonista hasta ahora en su trayectoria profesional. La “granaina”, sentía sus raíces más arraigadas que nunca y decidía arriesgar con este lavado en todos los sentidos, que nace de lo más visceral, con fuerte aroma a almizcle, es suavizado a través de música latinoamericana con olor a izapa, pero que no pierde la esencia rock que caracteriza a esta apasionada del Burlesque.

Dicho esto, hablemos de lo que nos compete. Con el apoyo de GPS (Girando por Salas), iniciativa que fomenta el intercambio cultural entre artistas y público de diferentes procedencias geográficas, y que en el caso concreto de la artista suma seis fechas a las ciudades que ya tenía en su agenda, la sala Jimmy Jazz de Vitoria-Gasteiz, el viernes 26 de Abril nos traía a la flamenca. Con la pista llena de féminas en su gran mayoría, a las 22:30 el huracán Irene irrumpía en la sala generando una adicción instantánea a la fragancia que segrega con cada movimiento. Con su aspecto de virgen de Guadalupe andaluza en tonos dorados, daba comienzo a la noche a través de un “Fuego” que sabía a café arábico, y ponía a tono a los adormilados.

Ya ubicados en su hotel de 5 estrellas, nos llevaba a su tierra a través de una versión del tema “Todo es de color”, el cual comparten Triana, Smash y Manuel Molina, y que este último transformó dejando su sello en el flamenco más vanguardista. Sonaron entonces “El niño del velero”, y “Quiero decirte al oído”, en éste nos susurraba con entonación latina y tras él se despojaba del manto dejando ver su piel cubierta de encaje.

Cambio de registro y estilo radical, como es ella, rock n roll tirando de uno de su trayectoria, “Ali baba”. Y momento vulnerable con “Luna lunera”, perdido entre la solemnidad flamenca y el más oscuro ritual, para dar paso al homónimo del disco que presenta en la gira; comentaba la artista que las mentiras estaban a la orden del día en el momento que vivimos. Parecía querer dar un giro de tuerca cuando nos deleitaba con uno de sus temas más sonados, “Electrify”, y nos retaba con “Ven y atrévete”, que seguía mostrando la misma mixtura de todas las canciones que componen el disco protagonista de la gira, pero con una letra claramente reivindicativa al feminismo. Curiosamente, después venía “I´ve got my eyes on you”, en el cual bájaba a la pista desconcertando a los técnicos de la sala.

Su homenaje a “la má grande” con “Pena penita pena” nos hacía cantar, pero era con “Vinila masagua” que reaccionábamos dándonos al baile, aunque la gente estuvo animada desde que comenzara el espectáculo, en éste se notaba el chute de ritmo caribeño; para la artista también fue así y se liberaba de lo que le quedaba de ropa. Siguieron “Sólo para mi”, y “La llorona”, original de Chavela Vargas, la cual interpretó con gran sentimiento y dedicó a Mexico. Y tras la pausa de rigor y la invocación de los Vitorianos, Vinila salía y nos regalaba “Anabalina”, temazo de Las Grecas, y “Feel like a man”, donde desplegaba todo su arte y su mezcla flamenco-latina.

Un show espectacular, con grandes dosis de talento, aptitud y actitud, y con mucho, mucho sentimiento.

 

Crónica en Mondo Sonoro con fotografías de www.musicsnapper.com https://www.mondosonoro.com/criticas/conciertos-musica/vinila-von-bismark-vitoria-2019/