LISABÖ + MURSEGO

21/03/2019 JIMMY JAZZ GASTEIZ

Siete años han pasado desde aquel 27 de abril de 2013, en el cual la banda gipuzkoana Lisabö decidían pararse a respirar; lo hacían en Bilbao, en un Kafe Antzokia casi lleno. A finales de 2018 anunciaban nuevo trabajo, “Eta edertasunaren lorratzetan biluztu ginen”, con el sello Bidehuts, adelantando fechas para la gira en la cual Vitoria-Gasteiz era la segunda elegida. Los vascos cuentan con arduos seguidores, y así lo demostraron dejando poquitos huecos en la Jimmy Jazz, el pasado Jueves 21 de Marzo.

La cellista Maite Arroitajauregi, con Mursego y su música experimental, daban comienzo a la velada. Una telonera sobresaliente que nos deleitó con un show diáfano en el que irremediablemente te integras, hacía mucho tiempo que no presenciaba tanta expectación entre el público, el cual no apartaba su mirada del escenario en ningún momento. La Eibarresa nos introdujo en el show magistralmente, comenzando éste desde la pista; salía de las escaleras y se adentraba entre la gente entonando sonidos, consiguiendo así un silencio y atención, que no dejaba lugar a nada más. Así pues, me dejé llevar y fue como si su música comenzara a la par de un cuento, sólo era necesario orientarse a través de los sentidos. El espectáculo era igual de interesante que su técnica, formando un equilibrio magistral. Utilizó varios instrumentos, pero sin duda lo mejor era como jugaba sin ellos mientras componía entremezclándolos. Sonaron temas conocidos como “txoria txori", de Mikel Laboa, dándole una vuelta en la que sonaba como "irotx, airotx". También hubo tiempo para hablar sobre el proyecto “100% Oion”; con la gente de Oion y para la gente de Oion, con el objetivo de impulsar la convivencia. Todo lo que mostró partía de una emoción, y lo hizo recorriendo casi todas; tocaba asuntos trascendentes y delicados para la sociedad, añadiendo siempre como ingrediente principal el humor, y en ningún momento se alejó ni por un instante de la técnica. Acababa con “Aitatxo, Aitatxo”, interpretando la de “Kau Kori Kura”, escrita por Amaia Astobiza. 

Y tras el rastro de la belleza , nos desnudamos…el título escogido para el último trabajo de Lisabö ya manifiesta algo de lo que nos podemos encontrar en un concierto de este sexteto; teniendo en cuenta además de esto, su trayectoria, era aún más evidente que nos sorprenderían. Sobre un escenario sin ostentación alguna y simplemente acompañados de una sencilla iluminación, arrancaban y lo hacían usando para ello la intro del último trabajo, titulada ”Errautsaren bezpera", que es cantada por Aida Torres. El sonido inicial era tan inquietante que daba una falsa apariencia de confusión, lo cual fue desembocando en algo de más consistencia. Partiendo de la base de que cada instrumento se duplica, da la impresión de que juegan con la ambigüedad a través de esta cualidad, que siempre te deja la sensación contraria al terminar cada tema, dejando sólo un halo de harmonía. Llegó un punto de la noche en la cual tenía la sensación de que me habían arrancado la cabeza y el corazón, un trocito de cada y a partes exactamente iguales. Las letras escritas por el escritor vasco Martxel Mariscal en la mayoría de los temas, hacían que viajaras a un cosmos brutalmente poético, a través de canciones como “Ur gainean”, de su trabajo “Ezarian”. Y así, poco a poco y sin darnos cuenta, estábamos en el meridiano, Karlos Osinaga (voz y guitarra) aprovechaba y hacía una pausa para agradecer al público que a pesar de los años, sigan estando ahí. Sonaron varias canciones de su trayectoria, y nos dejaban un instante para volver y rematar con “Hazi eskukada I” del disco de 2007 “Ezlekuak”.